domingo, 4 de junio de 2023

Il generale Della Rovere (Roberto Rossellini, 1959)

Dado que tanto Roma, città aperta como Paisà pueden considerarse como films de actualidad, por ser casi contemporáneos a los acontecimientos que describen, puede decirse que la primera exploración histórica de Rossellini es Francesco, giullare di Dio. Muchos años tardaría, pues, el autor de Atti degli Apostoli en volverse de nuevo hacia el pasado, abandonando aparentemente su tarea de comprender (y ayudar a comprender) el presente. Curiosamente, y con la sola excepción de Anima nera, film rodado por encargo, a partir de Il generale Della Rovere, toda la obra de Rossellini se convierte en una indagación de la Historia, con el fin evidente de conseguir entender cómo hemos llegado a donde estamos, y por qué nuestra actual circunstancia es la que estamos viviendo. La segunda guerra mundial aquí y en Era notte a Roma, el siglo XIX en Viva I'ltalia y Vanina Vanini, los siglos que separan la Prehistoria de la actualidad en L'età del ferro y La lotta dell'uomo per la sua sopravvivenza, el siglo XVII en La Prise de pouvoir par Louis XIV, el siglo I en Atti degli Apostoli y ahora, en Socrate, la civilización griega en el siglo V a. J.C.: es decir, un cine histórico hecho desde hoy, adentrándose cada vez más en el pasado, abarcando en visiones panorámicas el desarrollo de la humanidad, para luego concretar sus fases esenciales y analizarlas a fondo. No es de extrañar, por tanto, que Rossellini comience su investigación retrospectiva por la causa inmediata de la situación presente, la segunda guerra mundial, que coincide, además, con el segundo nacimiento de Italia (la Resistencia) y con el principio del cine de Rossellini. Situado así en su obra Il generale Della Rovere, y siendo un film suficientemente conocido en España, no me parece necesario analizarlo a fondo, sino calibrarlo a diez años de distancia y dentro de un mayor conocimiento de Rossellini. Film de transición —también se inicia en él, esporádicamente, pero con excelentes resultados, el empleo del travelling óptico, fundamento de la amplitud, sencillez y economía del estilo de Rossellini en esta etapa de su carrera— Il generale Della Rovere se resiente de un guión más esquemático y demostrativo que exploratorio, que hace que el film se divida en dos partes: una cuando De Sica (por una vez, excelente) es el estafador Bardone, y otra cuando se convierte en el heroico general que finge ser, sin que la transición de una personalidad a otra resulte todo lo convincente y fluida que debía ser, y siendo superior, a fin de cuentas, la segunda parte. Sin embargo, ni esto ni que la comparación con obras de tema semejante y más cercanas a la época de los hechos la hagan parecer menos «viva» y más elaborada, debe hacer olvidar que Il generale Della Rovere es un film magnífico, tan sólo «menor» en comparación con los más grandiosos exponentes del cine de Rossellini, y en cualquier caso un elemento importante para la comprensión de la visión del hombre y del mundo que nos comunica su obra.

En Nuestro cine nº 95 (marzo de 1970)

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