Hay que decir que el debut como director de Samuel Fuller no causó sensación a ningún lado del Atlántico, probablemente porque era una serie "B" mal distribuida en América y que no debió contar con publicidad ni promoción suficiente. "Una más sobre Jesse James", se dirían los perezosos registradores de estrenos, probablemente incapaces de percibir lo mucho que esta opera prima tiene de excepcional. Pese a que tienden a abundar los "bautismos de cámara" extraordinariamente valiosos y prometedores -tanto que a veces, demasiadas, quedan como lo mejor que nunca ha hecho su autor-, hay pocas primeras películas tan magistrales e innovadoras, tan personales ya, como I Shot Jesse James, y hay que buscarlas, por lo general, entre las que tienen prestigio -no siempre del todo merecido, en ocasiones exagerado-, como Nanook Of The North, Stachka, Applause, L'Âge d'Or, Le sang d'un poète, Zéro de conduite, Espoir, The Great McGinty, Citizen Kane, The Maltese Falcon, Ossessione, Les anges du péché, Jour de fête, Force Of Evil, Les dernières vacances, All The King's Men, Cronaca di un amore, Singin' In The Rain, Pather Panchali, The Night Of The Hunter, The Left Handed Gun, Les quatre cents coups, Hiroshima mon amour, À bout de souffle, Shadows, Lola, Accattone, Ivanovo detstvo, I pugni in tasca, Five Easy Pieces, El espíritu de la colmena, Huang tudi, Shoah, Dances With Wolves...; se podrían añadir otras tantas que, sin conquistarlo definitivamente, al menos fueron polémicas y tuvieron sus defensores, o debieran conseguirlos algún día, como None But The Lonely Heart, Vida en sombras, They Live By Night, The Boy With Green Hair, Un hombre va por el camino, Esa pareja feliz, Lo sceicco bianco, Koibumi, The Burglar, Poema o morie, La tête contre les murs, Classe tous risques, Le signe du lion, Paris nous appartient, One-Eyed Jacks, Jazz On A Summer's Day, Adieu Philippine, La commare secca, Pour la suite du monde, Rysopis, La vie à l'envers, Nicht versohnt, De Man die zijn haar kort liet knippen, Shakespeare Wallah, Covek nije tica, L'enfance nue, Rachel, Rachel, Tres tristes tigres, More, Play Misty For Me, Silent Running, American Graffiti, Dillinger, Je tu il elle, Badlands, Inserts, Trás-os-Montes, Las palabras de Max, Killer Of Sheep, Permanent Vacation, Grauzone, El hombre de moda, Ordinary People, Body Heat, Art Pepper: Notes From A Jazz Survivor, La mémoire fertile, Testament, Le destin de Juliette, Tasio, Desert Bloom, Northern Lights, La historia oficial, Boy Meets Girl, She's Gotta Have It, House Of Games, Le maître de musique, The Fabulous Baker Boys... Esta larga enumeración -no son tantas, para los años y países que cubre- tiene por finalidad señalar que el fenómeno que comento es menos frecuente en América, probablemente por el protector equipo técnico de veteranos con que se "neutraliza" el riesgo que supone un director bisoño y por las precauciones con que los productores suelen rodear -para "cubrirse"- a los debutantes.
Pues bien, Fuller eligió para romper los moldes uno de los géneros más tradicionales y "señalizados" de Hollywood, el western, y dentro de él un personaje a caballo entre la historia y la leyenda sobre el que se habían hecho ya -y se seguirían haciendo después- multitud de películas, del cual parecía haberse contado todo. Pero faltaba el punto de vista fulleriano. De modo característico, no son los hermanos James los que de verdad despiertan su interés... en el fondo, son personajes lógicos y relativamente lineales; lo que a Fuller le intriga es cómo se puede llegar a ser el asesino de Jesse James -siendo un pariente y un amigo-, y cómo se sobrevive a esa traición, y cómo afecta a sus relaciones con los demás, desde la mujer de la que está enamorado -porque I Shot Jesse James es una trágica historia de amor, si no dos- hasta los antiguos amigos y compañeros de Jesse o los ambiciosos jovencitos sedientos de gloria, como él mismo, que querrán pasar a la historia como "el hombre que mató al hombre que mató a Jesse James".
Este planteamiento recordaría, por un lado, el de All About Eve, y más concretamente, el de The Gunfighter, de no ser porque tanto el film de Mankiewicz como el de Henry King -con guión de André De Toth- datan de 1950, es decir, del año siguiente. De hecho, es notable la "originalidad precursora" de esta película que nadie pareció ver en su momento, de la que nadie suele hablar y que incluso hoy es poco conocida.
Porque hay más coincidencias sorprendentes. Por ejemplo, ¿cómo no pensar en The Girl in the Red Velvet Swing de Fleischer y Lola Montès de Max Ophuls, ambas de 1955, al contemplar cómo, para ganarse la vida, Bob Ford (un trágico y angustiado John Ireland) se ve condenado a representar sobre la escena, una y otra vez, la escena del crimen, teatralmente reconstruida, y a escuchar la popular balada de Jesse James, en la que se le nombra para insultarle y llamarle cobarde y traidor?
Es más, si se recuerda su segundo western, el no menos insólito y paradójico The Baron of Arizona (1950), que tanto se parece a la genial novela de Blaise Cendrars L'Or, cabría pensar que Fuller vivía con la obsesión de agregar capítulos a la Historia universal de la infamia de Jorge Luis Borges, publicada en 1935 pero que ni se había traducido al inglés ni es verosímil que Fuller conozca, incluso ahora. El caso es que la película, de una plástica original y memorable, ha debido ejercer alguna forma sutil de anónima y subterránea influencia inconsciente, porque detecto un eco de sus planos más señalados y extraños en multitud de westerns "revisionistas" o "desmitificadores" de los últimos años 60, de los 70, de los 80, y hasta en Sin perdón (Unforgiven, 1992) de Clint Eastwood.
En Nosferatu nº 12 (abril de 1993)






