miércoles, 15 de julio de 2026

Gato por liebre

En el número 86 de Nuestro Cine, observaba Francisco Llinás bajo este mismo título —que ya constituye, por propio derecho, una sección fija— las deficiencias y errores del folleto informativo que se entregaba en el cine Palace, cuando se proyectaba Moderato Cantabile. Este no era, desde luego, un caso único (en este momento puede recordarse la ausencia de El proceso, Le Procés, 1962, en la filmografía de Welles, cuando se proyectó Una historia inmortal, hecho doblemente extraño por ser una película famosa y estrenada en España y por estar firmado el prospecto por un crítico, Juan Cobos, que admiraba la película). Más raras son, en cambio, las excepciones: así, podría resaltarse la utilidad de los folletos de Nocturno 29, con una filmografía muy completa, un texto de Portabella y una acertada crítica de Muñoz Suay, y de Hay que quemar a un hombre, con un interesante escrito de sus autores.

El folleto "informativo" que se entrega en el cine Rosales al entrar a ver Un condenado a muerte se ha fugado, que distribuye Filmax, viene a confirmar el descuido y la ineptitud con que suelen confeccionarse estos "programas". En este folleto se publica una curiosísima filmografía de Bresson, pues en ella no sólo se contradice lo escrito en la página anterior (y en los títulos de crédito de la película), al dar como segundo título de Un condamné à mort s'est échappé el de L'Esprit souffle où il veut (en lugar de Le Vent souffle où il veut), sino que se omiten Pickpocket (1959) y Procès de Jeanne d'Arc (1962), lo que resulta sospechoso, dado que no sólo se trata de dos de las mejores y más famosas películas de Bresson, sino que además ambas han sido exhibidas por la Federación Nacional de Cine Clubs y la primera, incluso, por TV.E., de tal forma que, con Mouchette, son las únicas que la mayoría de los espectadores españoles han podido conocer y que pueden servirle de referencia.

Un poco más abajo figura, sin fecha (1966) ni título original (Au hasard, Balthazar...) un film que no debía llevar título castellano, ya que permanece inédito en nuestro país. Para colmo, este título está mal traducido (Al azar, Baltasar...) y mal escrito, ya que reza así: El hazar de Baltasar (sic). Mouchette (1966) viene también sin fecha, y sin que nada indique que se ha estrenado en España. Como colofón de esta brillante filmografía, no aparece por ningún lado el último film de Bresson, Une femme douce (1969), presentado hace muy poco en el Festival de San Sebastián.

Por último, el anónimo autor del folleto dice que "estas seis películas...", ignorando, al parecer, que si bien la obra de Bresson es escasa, no lo es tanto, y que le ha mermado de un tercio de ella. Precisamente por ser pocos sus films y todos ellos muy famosos, nos parece que establecer la filmografía de Bresson no es tan difícil como poner el pie en la Luna, y que está al alcance del más perezoso.

No contentos con esta filmografía —sólo superada en capacidad alucinatoria por la de Losey que figuraba en el folletito de Intimidad con un extraño, y por las catastróficas correcciones que le hizo Antonio de Obregón en ABC—, los confeccionadores del folleto en cuestión, afirman que Bresson "consigue la unanimidad del público, de los cineastas y de los literatos", afirmación cuya evidente falsedad carecería de importancia si no nos oliera a un intento de acallar al espectador que se resista, acomplejándolo de forma que nos recuerda la indignante (y contraproducente) voz en off inicial que Bengala Films tuvo la osadía de añadir a Pierrot el loco.

Protestemos, de paso, por la pésima traducción que de los diálogos de la película hacen sus subtítulos castellanos, con errores como traducir "piège" por "desgracia" (cuando significa "trampa”) y el verbo "délirer" ("delirar") por "bromear", entre otros muchos que cualquier persona con los más rudimentarios conocimientos de francés no cometería. Este asunto de las malas traducciones en los subtítulos de arte y ensayo daría lugar a un estudio de cien folios por lo menos, que no vamos a perder el tiempo en escribir, pero conviene señalar la frecuencia de todo tipo de inexactitudes, unas veces involuntarias (pero inadmisibles) y otras deliberadas: recordemos así varias escenas de amor de Dies Irae y una de Intimidad con un extraño, totalmente desnudas de subtítulos, o los cambios dulcificadores del monólogo en que Bibi Anderson cuenta en Persona sus aventuras eróticas (aún más abreviados y suavizados que los subtítulos franceses), o la ridícula pudibundería de traducir "merda" y "merde" por "basura", "M..." o nada (recuerda aquel memorable eufemismo de Una luz en el hampa, donde bajo un titular de periódico en que se leía "prostitute" había un subtítulo que decía "mujer de la vida").

Pero también se intenta engañar al público con exceso de subtítulos: así tenemos que al final de I pugni in tasca aparecía, sobre fondo negro (en una cola añadida, supongo), un subtítulo que de "sub" no tenía nada, pues no había nada sobre él, con un "antiguo proverbio italiano" moralizante, que intenta amansar el sentido de la película diciendo, a fin de cuentas, que "el que la hace la paga" y que Alessandro recibe "su justo castigo". Que este cartelito sea un "antiguo proverbio italiano" nos huele a chamusquina, ya que en la V. O. sin subtítulos castellanos que casi todos los colaboradores de la revista habíamos visto en el Instituto Italiano de Cultura, en festivales o en el extranjero no aparecía por ningún lado. Lo que nos induce a pensar que se trata, más bien, de un muy reciente "proverbio" español, que lamentablemente el primer volumen de Cuadernos ínfimos (dedicado a Bellocchio) recoge al final de los diálogos (o más bien subtítulos, y por tanto no exactos del todo) de Las manos en el bolsillo, sin indicar su verdadera procedencia.

En Nuestro Cine nº 89 (septiembre de 1969)

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