Recibe la gabarra con flores empapada
a la velada novia intimidada
que llega de blanco
en procesión (largo velo al viento)
junto al novio
por las calles del pueblo hasta los muelles
donde atracan un viejo y un chaval
que se apresuran con forzada sonrisa
en dar la bienvenida
a la recién casada
conmovedora torpeza afectuosa
tímida confusión de matelots.
Río abajo
a la desembocadura
bordean la tentación
que asoma a la borda y la seduce
con su atractiva distancia bulliciosa.
Bajo las aguas
intenta recobrar su imagen
y verla nuevamente reflejada
así cambia de rumbo por buscarla
bucea en la ciudad
y la rescata.
Ya se aleja la barca río arriba
río abajo la gabarra pasa
por el agua
ya suena el acordeón de nuevo
la risa cristalina
el ronco ronroneo paternal de un revoltoso viejo
tatoué clochard fluvial
y un pícaro aprendiz cero en conducta
de tunante de río y una pareja que al fin
se ve como tal
mutuamente reflejada
en el agua en las lágrimas en los abiertos ojos
o con los ojos cerrados
pues no dejan ya de mirarse
atónitos de dicha
ojiabiertos de tanta felicidad
tanto amor
tanto río
adelante y tanta libertad
para surcar noche y día
a la ventura
aventureros a bordo de todas las edades
y para todos los sueños
los viajes más lejanos
y las islas
de los mares del sur y del Caribe
del África ecuatorial
o Mozambique
sueños de acordeón
elásticos y vibrantes.
Inédito (escrito en los 70 o en los 80)
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