Nadie parece haber prestado demasiada atención a Cop Land. Es víctima, sin duda, de las expectativas. Los "fans" de Stallone deben haberse sentido defraudados; y, sin ser aficionado al tipo de cine que suele hacer el musculoso reciente Caballero de la Legión de Honor, para animarse a echarle un vistazo era preciso conocer la primera película de James Mangold, la muy insólita y notable Heavy (1995), que no se ha estrenado en España.
Cop Land puede ser la mejor película "sorpresa" del año, y una de las mejores producidas en los Estados Unidos en 1997. Demuestra que todavía queda algún cineasta americano con talento e imaginación suficientes para no caer en la rutina del efectismo, la violencia gratuita o los fuegos artificiales, sino para contar, con calma sinuosa, una historia terrible y apasionante, sin duda tan real como poco divulgada. Es una película sobria y certeramente realizada, lacónica y cuidadosamente escrita, sentida. Basta con ver a Stallone, Keitel, De Niro, Ray Liotta, fondones, abotargados, cansados, envejecidos, a unas Annabella Sciorra y Cathy Moriarty ajadas y doloridas, para darse cuenta de que Cop Land no es una película del montón; y si todo ese talento acepta trabajar con un novel, en papeles breves y más bien ingratos, será por algo. Fíense de ellos, no de mí, y vayan a ver una película americana como las que ya no se hacen... y entonces tampoco. Se la recomiendo especialmente a los admiradores de Madigan (Brigada Homicida) de Siegel o Los nuevos centuriones de Richard Fleischer.
Para La Esfera de El Mundo. Escrito el 9 de noviembre de 1997.

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