Un cursi y esteticista cortometraje, Skaterdater, entreabrió a este canadiense las puertas de Hollywood. Su primer film largo, Pretty Poison, el único estrenado en España hasta ahora, revelaba, al menos, a un director que sabía utilizar racionalmente la estética blandengue del flou, el zoom y el teleobjetivo que se impuso en el cine americano en la segunda mitad de la década de los 60. Esta curiosísima historia de una pareja de paranoicos -Anthony Perkins y Tuesday Weld- extremadamente peligrosos lograba ser, bajo su aparente preciosismo, una fábula bastante venenosa acerca del renacimiento de la “caza de brujas” que amenazó a los Estados Unidos durante la guerra de Vietnam. Los recientes films de Black parecen también dedicados al estudio de parejas igualmente neuróticas y destructivas, sin abandonar el estilo impreciso y reblandecido de Pretty Poison, pero tratando de servirse de él para minar la trama argumental explícita, hasta convertir Jennifer on my Mind en una especie de sátira de Love Story.
Quizá inédito. Escrito para Hablemos de Cine en 1976.
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