lunes, 6 de abril de 2026

Frank Capra: la comedia de las ilusiones

Sexto de los siete hijos de unos campesinos analfabetos, Frank Capra nació el 18 de mayo de 1897, cerca de Palermo. Cuando contaba seis años, la familia siguió al primogénito, emigrado a Estados Unidos, y se instaló en la pobreza del ghetto siciliano de Los Angeles.

Tras la recuperación de una apendicitis aguda mal diagnosticada —primera de cuatro enfermedades que le sobrevinieron en momentos críticos—, Capra vagabundeó por el Oeste, haciendo de todo: desde tocar la guitarra a vender de puerta en puerta, sobre todo fotografías.

En 1921 leyó en un periódico que un actor se proponía llevar al cine un poema de Kipling, y se hizo pasar por un director de Hollywood, pese a no tener idea de cómo rodar una película. Consiguió el empleo y en 1922 se estrenó Fultah Fisher's Boarding House, un cortometraje del que la crítica destacó el realismo.

Capra se dio cuenta de que eso era lo que quería hacer y de que tenía que aprender el oficio como es debido. Encontró trabajo en un laboratorio, luego fue accesorista, más tarde, montador, guionista, gagman para Hal Roach y Mack Sennett. Allí creó, con Arthur Ripley y Harry Edwards, el personaje del último descubrimiento del rey del slapstick: Harry Langdon. Realizó sus largometrajes The Strong Man (1926) y Long Pants (1927); tuvieron tal éxito que Langdon quiso ser su propio director —como Chaplin y Keaton—, despidiendo a Capra y atribuyéndose los méritos de las anteriores. Tras dirigir, casi sin medios, For the Love of Mike, Capra tuvo que rebajarse a volver a escribir para Sennett: tres meses humillantes, hasta que se le presentó la ocasión de su vida, bajo los nada amables rasgos de Harry Cohn, el jefe de Columbia.

A cambio de un salario inferior al que tenía con Langdon, Capra logró el derecho a producir e intervenir en el guión de todas las películas que dirigiese, y este pacto se mantuvo —no sin conflictos— hasta 1939.

Aunque sus primeras películas para Columbia no son muy conocidas, algunas de ellas se cuentan entre las mejores de su carrera: Ladies of Leisure (Mujeres ligeras) y Rain or Shine, en 1930; Dirigible, The Miracle Woman, Platinum Blonde (La jaula de oro) y Forbidden (Amor prohibido), en 1931, y sobre todo, The Bitter Tea of General Yen (La amargura del general Yen, 1932) revelan una versatilidad y un dominio de la técnica, la dirección de actores y la narración que explican el enorme éxito de Lady for a Day (Dama por un día, 1933) y de It Happened One Night (Sucedió una noche, 1934), comedia que creó nuevas tendencias dentro del género y que acaparó los cinco principales premios de la Academia.

Mientras tanto, su vida privada también alcanzaba un punto de equilibrio: cuando su primer matrimonio había fracasado, conoció a Lucille Reyburn y se enamoró de ella en el acto; tres años después seguía temiendo un nuevo fracaso y tuvo que ser Lu quien le obligase a decidirse. El 1 de febrero de 1932 se casaron y dos años después nació Frank jr. —luego productor de cine—, al que siguieron Johnny —muerto tras una operación de amígdalas la noche del triunfal estreno de Vive como quieras—, Lulu y Tom.

Superada la depresión en que le sumió alcanzar el ansiado triunfo gracias —según el propio Capra— a la visita de un hombrecillo que le reveló la misión de influir mediante el cine para salvar al mundo de Hitler, en 1936 estrena la primera de sus comedias ideológicas, Mr. Deeds Goes to Town (El secreto de vivir), seguida —tras el costoso paréntesis de Lost Horizon (Horizontes lejanos, 1937)— de You Can't Take It With You (Vive como quieras, 1938) y Mr. Smith Goes to Washington (Caballero sin espada, 1939), sin duda sus películas libertario-populistas más logradas.

Sin embargo, las relaciones con Cohn estaban empañadas por el tramposo estreno en Inglaterra, como si fuese de Capra, de un film de Seiter, If You Could Only Cook, y fue Warner quien produjo Meet John Doe (Juan Nadie, 1941).

En 1942 concluye una genial comedia macabra, Arsenic and Old Lace (Arsénico por compasión, distribuida en 1944), antes de incorporarse al servicio militar, que presta como director y supervisor de la serie documental-propagandística Why We Fight.

La guerra había cambiado el mundo y el público no se reconoció como antaño en el testamento de Capra, It's a Wonderful Life (¡Qué bello es vivir!, 1946). Su insuficiente éxito supuso el fin de la productora independiente que acababa de fundar con William Wyler y George Stevens.

Tras un par de comedias, Capra se retira, cediendo a Wellman (Caravana de mujeres) y Wyler (Vacaciones en Roma, La gran prueba) sus proyectos. En 1959 vuelve a dirigir y el éxito de A Hole in the Head (Millonario de ilusiones) le anima a rodar una nueva versión de Dama por un día. Según revela Capra en su autobiografía, «The Name Above the Title» (publicada en 1972), ése fue el mayor error de su vida y lo que le impulsó a dejar definitivamente el cine: aunque nadie lo diría, el rodaje de Pocketful of Miracles (Un gángster para un milagro, 1961) fue una tortura.

En “Historia del Cine A-Z”, del Semanal de Diario16 (noviembre de 1986)